Me gustan los títulos de mundo
abierto con una fórmula clásica. De una forma similar al cine de
superproducciones, incita a relajar la mente de vez en cuando y disfrutar sin
pretensiones de una obra de ficción. No van a cambiar tu vida ni tu manera de pensar
y, por lo general, no van a marcar un antes y un después en la industria, pero
es un tipo de ocio directo y gratificante. Esto ha sido para mí Mad Max: una
experiencia en la que prácticamente todo se siente divertido y útil, con un
bonito envoltorio y chicha en el interior.
He de reconocer mi falta de
veteranía en la saga, ya que me inicié con la oscarizada versión de 2015
dirigida por George Miller. Se podría decir que soy un iliterato del mundo Mad
Max, pero no me ha impedido en ningún momento disfrutar del título desarrollado
por los suecos de Avalanche Studios. Seas fan de toda la vida, recién
llegado o no hayas visto ninguna de las películas de la serie, tienes un
hueco en el yermo mientras te guste la conducción temeraria, el combate tipo “Batman
Arkham Asilum” y las explosiones en cantidades industriales. Si quieres saber
los detalles que hacen de este título una experiencia recomendable, bienvenidos
al análisis de “Mad Max”.
