Incluso antes de su día de
lanzamiento The Order ya recibía
palos por todos lados. Algunos hablaban de una duración de cinco horas, otros
de la ingente cantidad de cinemáticas y Quick
Time Events; mientras muchos criticaban las impopulares “bandas negras”.
Podríamos considerar este Third Person
Shooter como una película jugable. A pesar de todas las críticas que se le
puedan hacer, totalmente comprensibles y compartidas por mí en mayor parte, soy
un firme defensor de la experimentación con la línea que divide narrativa y
jugabilidad.
Me gusta que los videojuegos beban del cine y viceversa, siempre y
cuando se mantengan unos estándares de calidad atendiendo a cada formato. Sin embargo, de los experimentos pueden
surgir desde genialidades hasta obras pésimas. Todavía no ha caído en mis manos
una copia, por lo que mi opinión está sujeta a cambios, pero esto es lo que
puedo decir de momento acerca de “The
Order: 1886”.
