Tras una larga calma carente de
torneos de alto nivel, éramos muchos los que empezábamos a temer por el futuro
de Overwatch como esport, algo que siempre me ha entristecido dado el alto
potencial que le veo para generar intensidad, sorpresa e interés.
Este mundial ha servido para que algunos recordemos este potencial. Si a la gran calidad de algunas partidas le sumamos las mejoras destinada a casters y espectadores, el hype creciente por la Overwatch League que comenzará en diciembre con su pretemporada está más que justificado.

