Un año más se aproximan fechas señaladas para los amantes de "Dota 2" y los esports: The International 2015. También repiten método para
recaudar fondos, el pasado 1 de Mayo se puso a la venta el Compendium del
evento. Para el que aún no conozca esta magnífica iniciativa de Valve, cada
usuario aporta 10 euros o dólares, de los cuales un porcentaje está destinado a
los premios del torneo y otra parte se la queda la compañía. A cambio el usuario recibe una
serie de recompensas in-game que se van desbloqueando al sobrepasar ciertas
metas globales de recaudación, la posibilidad de ver todos los partidos del torneo
retransmitidos en el propio juego y otra serie de funciones exclusivas bastante
interesantes. Definitivamente y dejando la publicidad gratuita de lado, el mundo de los esports lleva unos años en auge
no sólo de audiencias, sponsors y premios; también destaca la innovación para
intentar atraer cada vez más espectadores. Sin embargo hoy no hablaré de la
época dorada del presente, sino del pasado y de los que podemos considerar
antecesores de los esports modernos.
Precisamente, mi tesis de fin de grado está girando en torno
a este tema: la evolución tan acelerada que ha experimentado el mundo de los
esports en los últimos años. Una de mis tesis iniciales sostenía que los esports
habían surgido con el paso del siglo XX al siglo XXI con títulos como “Quake” o “Counter-Strike”, explotando años después con la llegada de “League of Legends”. Sin embargo, está
teoría está muy alejada de la realidad. Además de las competiciones en salones
de arcade, estandartes de una era dorada en el mundo de los videojuegos,
existieron numerosos eventos organizados por las propias empresas
desarrolladoras que buscaban popularizar su marca y sus títulos estrella. Estos
eventos se produjeron mayoritariamente en países orientales como Japón o Corea
del sur, además de los EE.UU y sus orígenes se remontan incluso a los años 70.
A continuación os presento algunos de ellos:
