Sesenta horas después del
comienzo, la obra del estudio polaco CD
Projekt Red sigue teniendo el potencial de sorprenderme. Siendo uno de los
afortunados poseedores de una edición coleccionista he notado el cariño desde
el momento en que abrí la caja. Se trata de un cúmulo de detalles: la caja firmada, la
nota de agradecimiento, la excelente presentación, el cuidado en la selección
de materiales, la estatuilla pintada a mano… Todo me llevaba a constatar una
impresión que tenía desde hace tiempo; en CD Projekt miman sus proyectos,
tratando al jugador con respeto y alejándose de las peores tendencias del AAA
actual.
Digo esto contando con sus
limitaciones y con el impopular downgrade
que ha traído tanta cola. En mi opinión, aunque el recorte es innegable, no ha afectado
absolutamente nada a mi experiencia de juego y ciertas reacciones son
exageradas e intransigentes con los desarrolladores. Pero reservemos este tema
para más adelante, cuando hablemos del apartado gráfico. De momento, esto es lo
que puedo decir acerca de “The Witcher 3: Wild Hunt”.
