Tras una larga calma carente de
torneos de alto nivel, éramos muchos los que empezábamos a temer por el futuro
de Overwatch como esport, algo que siempre me ha entristecido dado el alto
potencial que le veo para generar intensidad, sorpresa e interés.
Este mundial ha servido para que algunos recordemos este potencial. Si a la gran calidad de algunas partidas le sumamos las mejoras destinada a casters y espectadores, el hype creciente por la Overwatch League que comenzará en diciembre con su pretemporada está más que justificado.
Por lo que hemos ido conociendo en las últimas semanas y en la pasada World Cup, Blizzard tenía el formato mucho más definido y planeado de lo que podíamos saber. Tengo que destacar en primer lugar las mejoras de interfaz y del modo espectador, introducidas en este último evento y claves para lo que será el devenir de la escena. A simple vista, la introducción más llamativa es la diferenciación por colores de los equipos tanto en la UI como ingame, con nuevas skins que simulan equipaciones nacionales, cambios en el color de las skills y sus partículas, etc. Este añadido facilita notablemente el seguimiento de las partidas, especialmente útil en Overwatch debido a lo frenéticas que son y al caos que forman determinadas situaciones en pantalla.
Ésta es una de las mejoras que más han llamado la atención, pero el trabajo de Blizzard no se queda ahí. Lo que ellos llaman “third-person smart camera” es un nuevo sistema de seguimiento automático, con el personaje centrado en pantalla y un suave paneo de cámara con el que se orienta al espectador a la acción. Este recurso saca su mayor potencial con personajes de alta movilidad como Genji o Tracer y nos permite seguir las jugadas con una visión más general y clara. Además, se pueden conseguir algunos planos espectaculares y mucho más llamativos visualmente.
Los casters y el equipo de realización también han contado con nuevas herramientas para hacer mejor su trabajo, algo que naturalmente puede percibir el espectador. La cámara aérea es el nuevo recurso que sin duda facilitará el seguimiento general de la partida por parte de los comentaristas. Consiste en un gran plano general cenital de todo el mapa con un overlay 2D en el que se muestra el retrato de los personajes, nivel de carga de ulti, estados alterados como el stun, uso de habilidades, etc. Sin duda una gran forma de seguir el encuentro y recibir gran cantidad de información útil de un vistazo. Por último y además de otros cambios menores, el sistema de replays se ha actualizado para que pueda interactuar con la Kill Feed, permitiendo al equipo técnico y los casters seleccionar una jugada rápidamente.
El resultado final fue un gran evento, tanto por la calidad de las partidas como por la realización. La Overwatch World Cup 2017 mostró trazas de originalidad y frescor, con altos valores de producción y algunos recursos innovadores para toda la industria de los esports. Se podría decir incluso que, en algunos aspectos, esta cita ha supuesto subir un peldaño más en la profesionalización del sector.
Pero, por fortuna o por desgracia, lo que cuentan son los números. Por eso debemos preguntarnos: ¿ha servido todo esto para atraer nuevos miembros a la comunidad de Overwatch y hacerla crecer? La respuesta corta es “sí”. El stream inglés en Twitch mejoró su pico con respecto al año pasado (de 218.301 a 226.638), siendo superado nuevamente por el canal chino (de 514.368 a 607.583). Los datos generales a través de todas las plataformas de stream indican un crecimiento notable, de los 638.206 espectadores concurrentes alcanzados en el año 2016 a los 840.182 de este año 2017. Cabe mencionar que estos datos no tienen en cuenta sólo la final, sino el conjunto del evento (datos extraídos de Esports Charts). Para la respuesta larga debemos esperar a ver cómo repercute el mundial en la gran apuesta de Blizzard para la escena competitiva: la Overwatch League.
No os voy a mentir, el internacional celebrado durante la Blizzcon sumado a las noticias que han ido llegando de la OWL (especialmente en lo que a rosters se refiere) me han devuelto la esperanza. Ilusiona ver cómo la estructura toma forma y se demuestra una vez más que Overwatch tiene madera de esport frenético, con tensión, constantes giros de los eventos y con gran cantidad momentos que hacen saltar al espectador del asiento.
La Overwatch League dará inicio de manera oficial en enero, pero ya en el mes de diciembre podremos disfrutar de una pretemporada a modo de aperitivo. Durante el año inaugural de la competición todos los equipos vivirán en Los Ángeles. La idea es que, a partir del segundo año, cada roster se establezca en la ciudad a la que representa su institución como residencia. Aún entonces tendrán que volver regularmente a la ciudad de las estrellas, ya que todos los partidos se celebrarán en la Blizzard Arena que se ha acondicionado para la ocasión.
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| El escenario de la Blizzard Arena donde se jugará la OWL. Podéis ver más fotos en este artículo de Forbes. |
No sólo se ha garantizado sobradamente la estabilidad económica de los jugadores por parte de los clubs, sino que Blizzard también va a contribuir una gran cantidad en premios que aportarán algo de picante a la liga. A los premios de la temporada regular (primer premio de 300.000$, segundo de 200.000$ y tercero de 150.000$) tenemos que sumar el millón de dólares que se llevará el campeón de los playoffs posteriores, siendo el segundo puesto de 400.000$.
Ahora ya se ha construido el hype, se dispone de las herramientas para triunfar e incluso se cuenta con dos de los comentaristas más queridos y populares de los esports, el icónico dúo de DoA y Montecristo cuyas voces narrarán la liga. Lo único que falta por saber es si el público responderá positivamente y, además, si lo hará en la medida suficiente para rentabilizar todo lo que sea invertido en la OWL. ¿Será capaz Overwatch de establecerse definitivamente como un título central en los esports? ¿O será todo lo contrario y veremos una de las peores inversiones en la historia de los deportes electrónicos? Todo se irá descubriendo con la llegada del próximo año.


