¿Sabéis ese tipo de videojuego
que lo intenta de verdad, que no deja duda de la ilusión y el cariño que se ha
depositado en su desarrollo, pero que al final no llega a cumplir todas las
expectativas que nos formamos en nuestra cabeza? Esa ha sido mi experiencia con
“Never Alone (Kisima Ingitchuna)”, una obra que merece reconocimiento en
numerosos apartados pero que se ve seriamente perjudicada si la ponemos
(¿injustamente?) a la sombra de grandes títulos del género como “Brothers - A
Tale of Two Sons” o “Limbo”.
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| Un indie con alma y mensaje, pero muy mejorable en apartados técnicos y jugables. |
“Never Alone” es la aventura de
una niña Iñupiaq, cultura esquimal de Alaska, en busca del origen de la fuerte
ventisca que está asolando su aldea. Utiliza un sistema de puzles y plataformas
que, al igual que el propio guion, se basa en el folklore y la cultura
tradicional Iñupiaq. Parte del reto radica en que controlaremos a un dúo de
protagonistas simultáneamente, siendo obligatoria la cooperación para superar
los puzles y demás obstáculos. Es claramente un videojuego hecho desde el
corazón, he notado el amor y el respeto por esta curiosa cultura y no me ha
sorprendido leer que los mismos desarrolladores son miembros de esta orgullosa
pero sencilla comunidad. Sin embargo, le falta una mente fría y matemática.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que muestra grandes carencias en cuanto a
desarrollo de videojuegos se refiere. Intentemos desgranar las claves de este
indie para ver sus puntos fuertes y los aspectos a mejorar.
Una de las muestras más palpables
son los numerosos glitches relacionados
con colisiones que he encontrado, arruinando muchos intentos de superar un
nivel frustrantemente. Además, echo en falta cierta variedad en las mecánicas,
ya que a pesar de su corta duración (unas tres horas aproximadamente) se llegan
a repetir las mismas situaciones y los mismos puzles con ligeras variaciones y
nos deja múltiples momentos con sensación de déjà vu. Pero ojo, en mi opinión el problema no radica para nada en
su duración, ajustada pero suficiente para la historia que nos quieren contar,
sino en el resto de “baches” que describo. Otro de los problemas sólo lo
encontrareis aquellos que no contéis, como yo, con alguien con quien compartir
la experiencia en cooperativo local. A lo largo de prácticamente toda la
historia tenemos que controlar dos personajes: la niña Iñupiaq y un zorro
ártico que la acompaña a lo largo de su aventura. El problema radica en que la
IA parece quedarse atascada en determinadas situaciones mientras que en otras
realiza un recorrido perfecto, resultando en intentos fallidos por la muerte
del personaje que no estamos controlando.
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| Mientras Nuna puede eliminar obstáculos de hielo, el pequeño zorro maneja los espíritus blancos. |
Pero no todo son problemas,
“Never Alone” consigue transmitirnos algo que muchas obras no consiguen:
indefensión ante un ecosistema adverso. Trata el escenario como un personaje
más, pudiendo ser aliado y enemigo a la vez. Constantemente tenemos que jugar
con el viento, el hielo y la nieve para sobrevivir; algunas veces esquivándolos
y otras veces apoyándonos en ellos. Nuna, la joven Iñupiaq, es un ser pequeño y
frágil que se ve constantemente zarandeada y tirada al suelo por los fuertes
vientos del ártico, poniendo en peligro su vida por el bien de la comunidad. El
mensaje de que lo que estamos haciendo es épico e importante nos llega nítido,
algo que se ve reforzado con los propios valores de la comunidad esquimal que
moldea el juego.
En cuanto al apartado artístico,
es una de esas obras que muestra un nivel modesto en cuanto a modelados,
texturizado, diseño de niveles y otros elementos vistos de manera individual;
pero puestos en conjunto resultan en un cuadro muy efectivo. Es necesario
reconocer el esfuerzo por transmitir los valores, las tradiciones y el folklore
de la cultura Iñupiaq; sin embargo, me pregunto hasta qué punto no podría
reconocer ese mismo esfuerzo en un documental. Es cierto que todo lo que vemos
en el juego lleva grabado a fuego el símbolo de esta cultura, pero en algunos
momentos encontré que lo más interesante eran los pequeños fragmentos de
documental que forman parte de la colección “Relatos”, un apartado del menú
desde el que podremos ver estas piezas de 2 o 3 minutos de duración media. Cada
vez que encontramos un búho en el juego (símbolo de la sabiduría) y, en
ocasiones, al finalizar un capítulo de la historia, desbloqueamos un nuevo
vídeo en el que desarrolladores y miembros de la comunidad Iñupiaq comparten
alguna historia o curiosidad. En ellos se nos cuentan detalles importantes como
el origen de muchos de los elementos que vemos en pantalla (objetos,
personajes, etc.) o la fábula de la que surge la propia historia de “Never Alone”,
algo que no sólo es de interés para los que quieran profundizar en esta cultura,
sino que es un documento a tener en cuenta para cualquier interesado en
desarrollo de videojuegos.
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| Las piezas documentales explican los pilares en los que se basa esta comunidad esquimal. |
Gracias a estos fragmentos se
produce lo que es, en mi opinión, lo mejor de esta obra: descubrir una nueva
cultura y conocerla a través de su propia gente y sus propias historias. Es una
sociedad que ha sobrevivido en uno de los entornos más inhóspitos y hostiles
del globo; y lo ha hecho gracias al fuerte vínculo de hermandad que les une. La
comunidad se pone siempre por delante, los mayores son los más respetados y el
cuidado a los débiles es sagrado.
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| La sección de "Relatos" recoge numerosas historias, entre ellas la que se comenta a continuación sobre las madres osas. |



