Hoy, 29 de agosto, los amantes
del medio interactivo estamos de celebración. Lo primero, permitidme desearos
un feliz Día Internacional del Videojuego y que no tengáis demasiado trabajo
para poder jugar unas buenas horas. Aunque no sea una tradición longeva, ya que
se inició en 2008, es una buena idea que tengamos un día para celebrar lo bueno
de esta industria y la pasión que nos une. Con el paso de los años la comunidad
de jugadores se ha ampliado increíblemente, pero también hemos creado barreras
que nos distancian: LoL versus DOTA, CoD versus Battlefield, PC versus
consolas, indies versus triple A… Sin embargo, al final del día, ¿no estamos
todos buscando una excusa como la de hoy para pasarnos el día en ese título que
no nos podemos quitar de la cabeza?
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| Ilustración creada por: http://ry-spirit.deviantart.com/ |
Algo que amo de esta industria es
que tiene la capacidad de apelar a prácticamente cualquier franja de edad,
género y posición social. Es cierto que existe una predominancia de la franja
más joven de la clase media, pero mi creencia es que existe al menos un
videojuego capaz de convencer a cualquier persona del mundo.
Los títulos competitivos han
generado en los últimos años un sector deportivo que ya mira hacia los deportes
tradicionales masivos como el fútbol o el baloncesto. La gran variedad de
géneros que vemos en el sector de los eSports (FPS, RTS, MOBA, TCG, FG, etc.)
abre el abanico de posibilidades para todos aquellos que buscan un reto
competitivo en su experiencia de juego. De una manera similar a los deportes tradicionales,
se han creado comunidades de entusiastas que analizan las mecánicas internas de
los títulos hasta niveles insospechados, llevando el gameplay a la perfección.
Esto resulta en una experiencia que va mucho más allá del juego, es una
experiencia social competitiva y colaborativa a la vez. Además, aunque parezca
una frivolidad para los ajenos al sector, puede ser realmente un canalizador de
actitudes positivas como el esfuerzo, la constancia, la superación personal, la
superación de adversidades o el trabajo en equipo.
Por otro lado, los títulos
desarrollados con el modo campaña como protagonista también han experimentado
su particular evolución. Hemos visto saltos abismales en el apartado gráfico,
en el diseño de niveles, el nacimiento de nuevos géneros… Pero, si me tuviera
que quedar con un aspecto a destacar de los últimos años, sería la gran
variedad de formas de contar historias que se han creado. Como pasa en el mundo
del cine, la gran variedad de creadores y artistas con sus respectivos estilos
y sensibilidades permite una gran variedad, desde producciones multimillonarias
(anteponiendo la funcionalidad y efectividad de la historia en un público que
sólo busca pasar un rato agradable) hasta obras indies creadas por pequeños
desarrolladores (anteponiendo la creatividad y la innovación para darle al
usuario una experiencia única e irrepetible).
Los videojuegos son un medio especial sin duda, no
sólo son capaces de llevar al usuario a un estado de inmersión inalcanzable
para muchos medios, también han abierto la puerta a nuevas formas de contar
historias y a otros estilos narrativos que seguro llegarán en un futuro. Estos
“experimentos”, más limitados al terreno indie, pueden no ser apreciados por el
público más casual o mainstream. Sin embargo, este no es motivo para
despreciarlos como normalmente hacen los más veteranos. Aunque el público
hardcore sea el corazón de esta comunidad, el público casual es la sangre que
circula por la industria del sector y sin ellos no se habrían producido muchos
de los cambios a mejor que hemos vivido. Por eso, aunque este Día del
Videojuego me gustaría felicitar especialmente a aquellos que comparten esta
pasión desde hace décadas, también va por aquellos que de vez en cuando
encienden la Wii, la Xbox o la Play para dejarse atrapar por sus redes durante
un tiempo. Para todos aquellos que sigan o que simplemente simpaticen con este
maravilloso sector del ocio, feliz día y que vuestras horas de juego sean
numerosas e intensas.
