Éramos pocos y parió la abuela.
La industria del videojuego crece con paso de gigante y uno lleva aquí unos
cuantos años, observando expectante pero completamente pasivo. Ahora que la
comunidad se ha masificado, hordas de youtubers y streamers invaden nuestras
pantallas y nos atracamos de información (de calidad o no); sólo a un iluso
soñador como a mí se le ocurre empezar este proyecto.
La dificultad para destacar en el
medio es evidente, existen numerosos canales de crítica y opinión de una
calidad informativa y visual inigualable, pero al mismo tiempo comprobamos cómo
los canales de mayor éxito en cuanto a audiencia exhiben un contenido más que
cuestionable. Ya tenemos nuestra propia telebasura. Sin embargo, no estoy aquí
para ponerme en plan hater con nadie,
sino para sumar mi granito de arena a lo que considero una comunidad
envidiable, formada por personas que viven esta industria con pasión y que se
esfuerzan día a día por transmitir el mensaje de que un videojuego es más que matar,
matar y matar; que un videojuego puede ser una pura muestra de arte. Antes de empezar con el contenido
que será habitual (opinión, crítica, reviews, tops, primeras impresiones…)
considero necesaria una presentación para que al menos sepáis a grandes rasgos
quién os está hablando.
Mi nombre es José Luis López Rodríguez, aunque no me
llamen “José Luis” ni quienes me lo pusieron; en la red me podréis encontrar
como “Kame” o “Tartaruga” (“tortuga” en japonés y gallego). Nací en Vigo en el
año 1990 y a los seis años tuve mi primera experiencia con los videojuegos. Es
curioso cómo tengo imágenes nítidas de ese momento, aunque fuera hace tanto:
mis padres llevándome a comer fuera, a un pequeño mesón con una comida casera que me encantaba el día de
mi cumpleaños, sorprendiéndome con la Gameboy
Pocket junto al “Donkey Kong Land 2”.
Por aquel entonces no tenía ni idea de lo que implicaban los videojuegos en
realidad, pero ya disfrutaba con los entrañables personajes de Nintendo. Recuerdo con gran
cariño los juegos de Kirby
especialmente, junto a los Pokemon
que a posteriori me aburrirían enormemente. También disfruté con Mario y sus diferentes franquicias, sin
embargo nunca fue de mis favoritos, pero este tema da para un artículo aparte.
Mi primera consola de sobremesa
fue la Nintendo 64 y con ella el que
es, de una manera muy subjetiva, mi obra favorita de todos los tiempos: “The Legend of Zelda: Ocarina of Time”.
A pesar de la cantidad de limitaciones que veo a día de hoy, para mi versión de
ocho años aquello fue una experiencia religiosa. Con este título del famoso
Miyamoto (entre otros) me empecé a dar cuenta de que esto de los videojuegos
era lo mío; aunque no sabía que en un futuro me querría dedicar a ello, tenía
claro que el interés por este mundillo estaba para quedarse. Esta sensación se
fue asentando conforme jugaba a los grandes clásicos de la consola como “Starfox”, “Banjo Kazooie”, “The Legend of
Zelda: Majora’s Mask”, sin olvidar el gran “Super Smash Bros” al que sigo jugando a día de hoy. Fue entonces
cuando empecé a comprar revistas como la mítica Nintendo Acción e intentar mantenerme al día en las últimas
novedades. Como veis, era un auténtico fanboy de Nintendo y a ellos les debo el
haberme iniciado en esta industria. Aunque llegué unos años más tarde, también
tuve la suerte de poseer una Playstation
y disfrutar de grandes obras como “Medievil”,
“Spyro”, “Crash Bandicoot”, “Final Fantasy” o “Metal Gear”.
La siguiente generación supuso
tristemente el fin de mi relación con Nintendo. Yo fui uno de esos que compró
la Gamecube y, salvo algunos aciertos entre los que destaca “The Legend of Zelda: The Wind Waker”,
supuso una cierta decepción. Este cambio pudo ser motivado en parte a que mi
gusto fue madurando y demandaba títulos más adultos (aunque fuera yo un pre
púber fácilmente impresionable), pero
también por un claro declive en la compañía de la gran N. Los títulos de la
máquina de Sony supieron captar mi atención, recuerdo comprar la guía de “Kingdom Hearts” antes que el juego e
incluso la propia consola, sólo para ojear los diseños conceptuales de
personajes y niveles. Durante los siguientes años me absorbieron títulos como
los “GTA” (entre los que destaco de
forma subjetiva y personal “Vice City”),
“Final Fantasy X”, “ICO” y “Shadow of the Colossus”, “Tekken”, “Jak and
Daxter”, “Need for Speed”, “Tomb Raider”…
A partir de este momento mi
fidelidad se puso del lado de Sony y esta relación dura a día de hoy, aún con
reservas. Disfruté incontables horas con todos los títulos de Playstation 3 que pude conseguir, me
inicié en el multijugador online con “Call
of Duty” y “Battlefield”, quedé
alucinado con la lección de guion que demostraron títulos como “Red Dead Redemtion” y con la
espectacularidad de “God of War”, que
nos hizo esperar un cambio de generación para mostrarnos el final de la saga.
Empecé a pensar que los videojuegos no tienen nada que envidiar al cine, que de
hecho en muchos casos supera sus limitaciones y que, efectivamente, un
videojuego puede ser considerado arte.
En esta breve descripción de mi
evolución, en la que me dejo cientos de títulos, he obviado a propósito una
plataforma que es clave a día de hoy y, aunque ahora el debate esté de moda, lo
ha sido siempre: el PC. Mis primeros pasos fueron en el ciber, como tantos
otros de mi generación, jugando a “Counter
Strike 1.6” con los amigos. Pude jugar en su momento algunos títulos míticos como “Age of Empires”, “Starcraft” o “Warcraft
III”; sin embargo no fue hasta hace pocos años que decidí ahorrar para
formar un ordenador de sobremesa por componentes. Hace casi tres años que me
inicié de forma seria en la plataforma y a día de hoy, aunque compré la “Playstation 4” al poco tiempo de su
salida, en el PC es donde invierto la inmensa mayoría de mis horas de juego.
Prácticamente desde mis inicios he
sido un jugador de gustos muy variados, puedo disfrutar de cualquier género con
contadas excepciones, entre las que incluyo los simuladores. Intento
aproximarme a los videojuegos desde un punto de vista analítico y crítico, más
por destacar las genialidades de algunos autores que por criticar las de
aquellos que comenten errores, aunque esto último también es necesario por
mucho que me duela hablar mal del trabajo de profesionales. Como cinéfilo
presto especial atención al guion y a la narrativa del plano, esto hace que
también en los videojuegos me fije constantemente en lo que llamamos comúnmente
“historia” y la forma en que se desarrolla.
Inicio este proyecto con la
ilusión de poder crear un espacio de debate, donde opinar con otros
usuarios de manera crítica y “seria” sobre cualquier tema, por muy polémico que
sea. Espero que en un tiempo este pequeño rincón de la comunidad atraiga a
gente informada, analítica, capaz de exponer sus opiniones antes el resto de
usuarios con total tranquilidad y respeto, ya que al final todos salimos
ganando de ese debate si está bien llevado.
Bienvenido a Beyond
Reality, las opiniones son muy bien recibidas en cualquier momento mientras
sea de manera respetuosa con los demás. Espero que todos no divirtamos juntos,
que esto sirva para conocer un poco mejor esta industria que avanza a toda
máquina y que lleva décadas creando historias que ningún otro medio sería capaz
de emular.